Orphan Black, o por qué Tatiana Maslany debería clonarse

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No cabe duda de que las expectativas que genera una serie antes de su estreno suelen jugar en su contra a la hora de la verdad. Las series que se han colgado, o a las que hemos colgado, el cartel de herederas de Lost son el mejor ejemplo: The Event, Revolution, FlashForward… mejores o peores, no estuvieron a la altura de lo que se esperaba de ellas. Si le damos la vuelta a ese argumento resulta que las sorpresas más agradables de la temporada suelen ser aquellas de las que curiosamente no esperamos nada. De Orphan Black no sólo no esperábamos nada, sino que apenas llegamos a tiempo para su estreno… que encima coincidió con el regreso de la muy mediática Game of Thrones. O sea, que el día que vimos su episodio piloto es muy probable que tuviéramos la cabeza en luchas a espada, traiciones a huargos y señores bajitos rubios con la cara cortada. No era el mejor contexto para ver Orphan Black y no teníamos motivos para emocionarnos, lo que acabó por ser una bendición para la propia serie. Alejada del hype de otras de su especie, la serie de BBC America nos conquistó desde el primer día. Le echamos toda la culpa a Tatiana Maslany.

Canadiense de 27 años, Tatiana Maslany realiza un auténtico tour de force en la primera temporada de Orphan Black. Ella es Sarah Manning, la protagonista de la historia, una madre soltera con una vida complicada que descubre que la mujer que se acaba de tirar a las vías del tren delante suyo es exactamente igual que ella. Como si fueran clones. Es entonces cuando decide adoptar la personalidad de ésta, Beth Childs, que es una policía que está de baja por un asunto turbio en el que una mujer acabó muerta. Sarah huye de su pasado y Beth es un inesperado paquete con lazo que le abre las puertas de un futuro mejor. Cuando Sarah se convierte en Beth, la mujer que se parece a ella como si fuera un clon, accede a información que le permite matizar esa afirmación: no es como un clon, sino que es un clon. Sarah y Beth son clones. Y hay más, muchos más.

Orphan Black es un gran thriller de ciencia ficción porque une lo mejor de ambos mundos. Tiene acción y tiene personajes misteriosos, ingredientes del thriller, y se mueve en una difusa frontera sobre lo que es ciencia, lo que es ciencia ficción y lo que es, o puede ser, el futuro de la ciencia. Está más cerca de Fringe que de Star Trek, lo que abre la puerta a los que rechazan de base a alienígenas y naves espaciales.

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La serie de BBC America crece a partir de un episodio piloto muy sólido, de los mejores de la temporada, en el que se nos presentan vagamente a los personajes y sus entornos, que serán determinantes tanto en el caso de Beth como en el de Sarah. Hablo de Mrs. S, la madre adoptiva de Sarah, cuya vinculación con la historia crece a medida que Sarah se acerca a la verdad. Hablo de Paul, el novio de Sarah, que se mueve con acierto entre dos aguas durante toda la temporada. Hablo de Art, el compañero en el departamento de policía de Beth, que llevará a cabo una entretenida investigación paralela de los clones… sin saber que son clones. Y hablo, sobre todo, de Felix, “hermano” adoptado de Sarah, gay, prostituto, ácido y genial. Fe es durante muchos momentos de la temporada el contrapunto terrenal al neolutionism y a las conspiranoias más retorcidas. Cuando la serie amenaza con ponerse demasiado laberíntica, aparece Fe para ponerle los pies en el suelo, casi siempre con un tortazo de realismo. Felix también es el culpable de los momentos más divertidos de la temporada, empezando por ese falso entierro de Sarah, humor negro en vena, y acabando por ese repaso visual a Delphine, en el que se explica por qué Cosima se ha dejado engatusar por la francesa. Grande Felix. Y muy necesario.

El piloto es un punto de partida sólido, decíamos, pero ninguna serie se sostiene sólo por una buena primera toma de contacto. Orphan Black sigue creciendo con el paso de los capítulos. Lo hace a partir de la inocente curiosidad de Sarah y de las posibilidades de la fallecida Beth, que van abriendo puertas episodio tras episodio. En ningún momento de la temporada tenemos la sensación de estar estancados. Y cuando esas sensaciones amenazan con hacer acto de presencia, los guionistas introducen nuevos personajes: primero es Helena, la asesina de clones; luego es la irresistible Delphine; más adelante el misterioso Dr. Leekie… Orphan Black es el mejor ejemplo de que las temporadas cortas (10 episodios) suelen ser muy beneficiosas para la serie. Sus creadores pisan el acelerador en el primer episodio, con la presentación de los clones de Alison y Cosima, y no relajan el pie hasta que saltan los créditos de la season finale de la primera temporada. No hay tiempo para rodeos.

Con Endless Forms Most Beautiful se cierra un arco argumental importante, el de Helena, y se abre uno igual de interesante: ¿quién es Mrs. S? Su misteriosa desaparición junto a Kira nos obliga a desconfiar de ella, primero, y a cuestionarnos por el verdadero origen de Sarah, después. En cualquier caso, la idea que se nos presenta al final de que la compañía quiere ser propietaria de los clones, así como de los productos biológicos que salen de éstos (Kira), nos traslada a un nuevo escenario tan desafiante como lo ha sido la investigación de la primera temporada. Más que nada, porque la empresa ya tiene de su parte a Alison, que se ha vendido por recuperar su familia, y tiene contra las cuerdas a Cosima, a la que podrá chantajear con una posible cura para su enfermedad, y a Sarah, que seguramente deberá negociar con ellos si quiere volver a abrazar a su pequeña monkey. Bien, buen final.

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Pero yo había venido a hablar de Tatiana Maslany y de su papelón en la primera temporada. Su maratón de actuaciones merece una compensación en forma de nominación a los Emmy… que no llegará. Primero, porque BBC America tiene escasa repercusión en Estados Unidos. Segundo, porque la competencia es feroz (Claire Danes, Julianna Margulies, Elisabeth Moss, Connie Britton, etc.). Y tercero, porque la ciencia ficción produce urticaria a los que nominan. Maslany aprovecha el caramelo que le propone el guión creando varios personajes que no sólo se diferencian por su aspecto físico, sino por matices en los gestos, en el acento o en las expresiones. La actriz canadiense ha dotado a cada uno de los clones de una personalidad propia, hasta el punto de que ha sido capaz de interpretar a un clon que estaba adoptando la personalidad de otro. ¿El mejor ejemplo? La traición de Helena a su madre biológica, que siempre creyó (igual que nosotros) que la mujer que tenía delante era Sarah.

Tatiana cumple como la nerd Cosima, atrapada entre lo que le dice el corazón y lo que le niega la cabeza; no tiene fisuras como Sarah Manning, una mujer herida por sus malas decisiones en el pasado; nos aterroriza con la melena rubia de Helena, su acento ucraniano y su imprevisibilidad; nos inquieta como Beth Childs, por lo mucho que acerca a Art a la verdad; y nos enamora como Alison Hendrix, la ama de casa insegura sobrepasada por los acontecimientos, que es incapaz de llevarle la contraria a su marido en el primer episodio y que acaba contemplando cómo se ahoga su vecina sin mover ni un dedo, estilo Breaking Bad al final de la tercera temporada. Y todo parece tan natural, que más de uno se pregunta si no habrá clones de verdad de Tatiana Maslany. O si debería haberlos…

La revelación final, en la que descubrimos que el código genético es en realidad un número de serie para patentar a los clones y que la empresa Dyad se los quede en propiedad, no es más que el desenlace natural de los acontecimientos. Es decir, el final no es la excusa para meter una sorpresa sólo por el hecho de zarandear a la audiencia, sino que encaja con el resto de la historia y abre la puerta a la segunda temporada. O sea, encajan las piezas. Y uno se queda con la sensación de que la serie sabe a dónde va desde el principio, que 10 episodios es un número ideal para una temporada y que Tatiana Maslany es una actriz como la copa de un pino.


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13 comentarios

  1. Kelso

    Totalmente de acuerdo, para mi y mi entorno seriefilo sin lugar a dudas el mejor estreno de toda la temporada en USA es Orphan Black. Lastima que las series de ciencia ficcion sigan siendo consideradas un genero menor y marginadas en los premios.Mientras nos hemos tenido que tragar bodrios como The following (que nos han vendido como estreno del año) o series sobrevaloradisimas como The walking dead. Y desde aqui lanzo un reto. Dar difusion a las grandisimas series británicas de esta generación, muy superiores a las americanas como The Fall, The village, Lightfields, Top of the lake, Vicious, Mayday, Line of duty, Plebs, Broadchurch, Dancing on the edge, The paradise, Call the midwife y las que si comentasteis Utopia e In the flesh de lo mejor del 2013. Sin obviar la gran serie británica del momento Downton Abbey. Y si no es mucho pedir también se hacen series muy interesantes como la Australiana A place to call home,tenedlas en cuenta, todo lo que no sea USA parece que no existiera.

    • joseemmanuel

      Te doy las gracias por esas recomendaciones de series británicas. Ya tengo top of the lake, y es seguro que voy a buscarme más de la lista.

  2. Clon_Maslany

    Amen a todo lo dicho, descubri por casualidad esta pedazo de serie el lunes pasado y ya me he trapiñado los 10 capitulos. Impresionante Tatiana con sus papelones, e igualmente impresionante toda la historia, a la que enseguida me he vuelto adicto hasta el punto de cabrearme por ser solo 10 capitulos y tener ahora que esperar.

    P.D.: La pena que me ha dado el final de Helena, era un personaje villano memorable y creia que daria por saco a lo largo de toda la serie.

  3. Shanti

    Genial serie, me ha encantado y estoy muy de acuerdo con la review. Maravillosa actuación de la protagonista que entre tanto clon consigue que las sintamos todas como personas distintas. Muy buen final de temporada, aunq

  4. Shanti

    Me ha encantado la serie y espero con ganas la siguiente temporada. Muy de acuerdo con la review, Tatiana es una gran actriz y consigue que veamos a todos los clones como personas distintas. Muy buena finale, aunque si la clonación humana es ilegal, dudo que se puedan patentar personas, por lo tanto quizás le convendría denunciar al dr. neoevolucinista ese y descubrir al mundo lo que ha pasado, hay pruebas más que suficientes y estarían protegidas. Supongo que no lo harán porque la serie tiene que seguir siendo así de emocionante.

  5. Hathorcilla

    Debo de ser de las pocas que nada mas salir el episodio piloto lo vio antes que el de GOT (que no me apasiona especialmente). A esta serie la tenía echada del ojo desde que la vi anunciar en la web de la BBC y no me ha fallado. Para mí, sin duda, es junto con Utopia las dos mejores series de ciencia ficción que se han estrenado este año. Estoy completamente de acuerdo en que deberían respetar mas este genero, porque tiene verdaderas joyas, mucho mejores que las “supuestas” historias serias que nos quieren vender a veces los americanos.

  6. [...] AMC es la única de su género que se ha marchado a casa con dos premios. En categoría femenina, y para seguir dejándome mal, la canadiense Tatiana Maslany (Orphan Black) ha conseguido el premio a mejor actriz y se coloca en [...]

  7. bluthartz

    Tecnicamente yo le daría un aprobado raspado y solo gracias a la actuación de Tatiana. Argumento trillado, situaciones rocambolescas que rozan el absurdo, cliffhangers exageradísimos, etc… Sin embargo, creo que Orphan Black es consciente de esto y lo utiliza como su mejor baza. Ya que no va a pasar a la historia al menos que ofrezca diversión, diversión y más diversión. El humor está muy bien traído y le resta esa pretenciosidad que acaba siendo frustrante en otras series. Y el ritmo es trepidante, pocas veces he visto que te metan tan de lleno en la acción desde la primera escena. Como puro entretenimiento es de los mejores estrenos de esta temporada.

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