Lost: El 1×1 de Ab Aeterno

Lost: El 1x1 de Ab Aeterno

Un niño está jugando con su pelota en su calle. Aparece otro niño por allí. Ambos se ponen a jugar. El uno lanza la bola. El otro se la devuelve. El uno la vuelve a lanzar. El otro se la vuelve a devolver. Y así pasan la tarde, hasta que el uno lanza el esférico muy lejos. El otro dice que no va a ir a buscarla. ¿Por qué? Pues porque se ampara en la famosa ley de la botella: “El que la tira va a por ella”. Años después, esos mismos niños (ya adultos) se encontraban en una mesa escribiendo el desenlace de una historia que llevaban contando durante seis largas temporadas:

  • Cuse: Empieza la cuenta atrás.
  • Lindelof: Pues dale a la tecla.
  • Cuse: Quiero decir que nuestro tiempo ha pasado volando y corremos el riesgo de estrellarnos con el final…
  • Lindelof: …Y tenemos más preguntas por resolver que un Trivial Pursuit deluxe.
  • Cuse: Hemos de explicar qué es la Isla, por ejemplo.
  • Lindelof: Pues metemos un flashback y listos.
  • Cuse:Listos, sí somos; pero es que es taaaan del pasado usar flashbacks…
  • Lindelof: Como dijeron los padres de Mo'nique al ver la primera ecografía de la pequeña: “hemos gestado algo grande y ahora se le ha de buscar una salida digna”.
He tenido un flashforward: es Beyoncé en el futuroHe tenido un flashforward: es Beyoncé en el futuro

Y parafraseando lo que dijo la mamá de Mo'nique mientras estaba pariendo: “Cuesta, pero está saliendo”. De momento, los ideólogos de Lost (o ideólostgos) nos han explicado la función de la Isla con una variante de la ley de la botella antes mencionada: “La ley de la botella, el que saca el corcho sale de ella”. Resumiendo: esta teoría (oficial, por fin) considera que la Isla es un tapón que impide que el mal (?) se derrame por el mundo (??)… Sin embargo, según mi ilógica lógica, además del mal, la Herbert Jablonski contiene otros “líquidos” (???):

El sin nombre (a.k.a Smokey, a.k.a Locke Vader, a.k.a Antijacob, a.k.a cualquier otra denominación que oculte su verdadero nombre para no fastidiarnos la sorpresa): Vino negro. Es un gran reserva que lleva años y años esperando el momento que lo descorchen, para embriagar el mundo con su malvada esencia.

Jacob: Gaseosa. Es un error de mal gusto mezclar un gran reserva con gaseosa. Pues Jacob es a Antijacob lo que la gaseosa es al vino: es lo único que puede matar su esencia.

Ricardo: Agua. “Pon el agua en una tetera, y será tetera. Pon el agua en una taza y será una taza” -afirmó el maestro Bruce Lee. Y yo afirmo: “Pon a Ricardo ante Jacob y será jacobino. Pon a Ricardo ante Antijacob y será Antijacobino”. Ricardo is water, my friends: voluble, muy voluble. Cuando conoce a Antijacob se deja seducir por sus (¿falsas?) promesas y cuando lo hace con Jacob se deja tocar por él. Es un chico fácil con unos orígenes un tanto complicados:

1. Es un tinerfeño con acento cubano: vi en pantalla el rótulo “Tenerife, 1867” y me sorprendí. Escuché a Ricardo y pensé: “Mira, debe ser el típico español que se hace pasar por latino simulando su acento y emulando sus costumbres”. Me equivocaba: en el s. XIX aún no existían esos chicos que cantan a lo Daddy Yankee y que visten chándales anchos y gorras de equipos que ni conocen. Comentarios con prejuicios al margen, no hay que darle tanta importancia a este asunto. A mí también me chirrían los oídos cada vez que escucho el inglés aussie de Emile de Ravin o el tonillo británico-alemán de Dominic Monaghan; sin embargo nunca destaco estos errores de cásting por no parecer (aún más) pedante. De acuerdo, lo confieso, he sabido que Claire y Charlie no eran americanos gracias a Wikipedia: ¿de verdad alguien sabe distinguir todos los acentos ajenos? ¿Quién es el pedante ahora, eh?

He tenido un flashback: la primera reina del CarnavalHe tenido un flashback: la primera reina del Carnaval

2. Su mujer está enferma: ¿Cómo un hombre del campo sin estudios intuye que su esposa está muy malamente? Fácil: si te tose sangre en la cara es que está en las últimas. Es entonces cuando el poco observador Ricardo se pone manos a la obra (y culo en caballo) para ir a la consulta del médico…

3. Mata a un doctor por accidente: Muchas horas después (no olvidemos que su medio de transporte tiene únicamente un caballo de potencia) Ricardo acaba llegando al “hospital”. Como ni la Seguridad Social ni la propuesta de reforma sanitaria de Obama habían sido aprobadas aún, y Richie no era demasiado rich, se ve obligado a vender la valiosa cruz dorada de su mujer para financiar el medicamento que necesitaba. ¿Valiosa? Pues no. Oro, lo que se dice oro, no era. Bañado en oro, quizás. Amigos del misterio, aquí nace un nuevo enigma a desentrañar: ¿cómo una cruz de bisutería barata logra mantenerse inalterable más de 170 años sin ponerse negra? ¿Es posible que Jacob tocara esa cruz dándole también una vida joyil eterna? A ver, no sé si sabré hacerlo… Con permiso de los jefes: ¡gazapo!

4. No le perdona ni Dios: Tras matar al galeno de un empujón (no subestiméis los poderosos brazos de un hombre de campo), acaba en la cárcel. Allí protagoniza una surrealista escena junto a un cura: éste abusa de… su poder, y pronostica que ni el Todopoderoso se apiadará de su alma. Fíate tú de la Iglesia, porque cinco minutos más tarde es un oficial del Black Rock el que se apiada de él. Ya estaba perdonado… en parte. Debido al dominio que tenía de la lengua inglesa (por leer la Biblia, palabrita del niño Jesús) le “contratan” para ir al Nuevo Mundo. Una vez allí, no se encuentran ni con Pocahontas ni con un na'vi de Pandora; sino con la Isla, la estatua Taweret y un tsunami que eleva el barco a los cielos. Total, una ascensión divina (y una caída infernal) de la que sobreviven todos… menos los extras que no tienen frase en la escena y la estatua, que es más frágil que el corazón de un chihuahua. En serio, dicen que si asustas un perro de esta raza te lo puedes cargar. Eso sí; no lo probéis en casa, no sea que luego me acusen de incitación al perricidio.

Y luego, lo de siempre: el humo arrasa con todo y con todos, escanea al personaje en cuestión cual impresora multifunción, le muestra sus fantasmas del pasado, confusión, intriga y dolor de barriga… y charlas intimidatorias entre Jacob y su archienemigo, llenas de metáforas y alegorías. Digo yo, ¿y si hay un doble sentido en estos diálogos? Adelante con las especulaciones…

  1. Teoría 1: “El roce hace el cariño”. Jacob y Anti llevan siglos soportándose.
  2. Teoría 2: “Los que se pelean se desean”. Jacob y Anti se pasan la vida riñendo.

Pensemos: ¿dos chicos apuestos, pasando hambre en una isla desierta y con una botella de vino de por medio? Esto puede acabar muy mal o muy bien: ¿podría ser que al final se diera un Brokeback Island?

La están montando gordaLa están montando gorda

Sayid, Sawyer, Claire, Kate, Locke: uvas. Antijacob ha seleccionado de ese gran viñedo que es la Isla a las uvas que mejor le convenían para crear su caldo oscuro…

…Por su parte, Jacob ha escogido a Ben, Jin-Sun, Jack, Ilana, Miles, Hurley y Lapidus para que sean las burbujas con las que elaborará la gaseosa con la que contrarrestará ese mal sabor que se está adueñando de la Isla. He dicho burbujas, pero podría haber escogido cualquier otro ingrediente presente en esta completa bebida. A saber: edulcorantes, acidulantes, ácidos, ciclamato, sacarina sódica… Como dijo Rocco Sifredi aquella vez que se quedó a oscuras durante la grabación de una de sus picantes escenas: “no sabemos lo que nos comemos”.

Y después de esta sentencia que deja por los suelos (o por el piso, según el dialecto tinerfeño-lostiano) el matiz poético con el que quería dotar este humilde escrito, únicamente puedo añadir una cosa…

Si me queréis, irseSi me queréis, irse


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