Las series que vinieron del frío

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La idea que tenemos de los países nórdicos es un tanto vaga e imprecisa. Para nosotros, las diferencias que puede haber entre ellos prácticamente no existen y tendemos a confundirlos, nombrando de forma despreocupada un país por otro sin darle mayor importancia. En el fondo pensamos que son países llenos de gente atlética, con el pelo rubio como el sol y los ojos azules como el cielo, que tienen el más alto nivel de vida Europa y su sociedad es la más paritaria, igualitaria y democrática que pueda existir.

Sin embargo, hace unas semanas tuve la oportunidad de leer que Finlandia, ese país con la educación más avanzada del mundo, destina el 25% de su presupuesto a combatir el alcoholismo y la violencia de género. Problemas extensibles al resto de los rubios países. Si rascamos en esa sociedad que nos parece tan perfecta nos encontramos con un panorama bastante negro, sin embargo el paraíso nórdico ha sido muy bien vendido al resto del mundo.

En nuestra memoria colectiva la diluida imagen que tenemos de los nórdicos probablemente comience, aparte de las suecas en las playas, con Abba y su Waterloo, pero la inesperada disolución del grupo hizo que nos olvidáramos durante un tiempo de la existencia del norte de Europa. A pesar de ello, a quienes nos gusta el cine fijamos nuestros ojos en el danés Lars Von Trier, que nos recordó con sus películas que esos países siguen existiendo. El polémico director hasta extremos insospechados, con declaraciones como que “solo es creativo cuando está borracho y drogado”, no ayudan a la imagen nórdica y sus películas tampoco, aunque sean excelentes en su mayoría.

Pero el verdadero boom del norte llega en el 2005 con Stieg Larsson y su rebelde y transgresora Lisbeth Salander, cuya trilogía vendió millones de libros por todo el mundo. A partir de aquí se abrió la veda y nos llegaron los libros de escritores, algunos con nombres tan impronunciables como el islandés Arnaldur Indridason, el sueco Henning Mankell, el noruego Jo Nesbo o el danés Jussi Alder-Olsen, siendo todos ellos exponentes de una novela más negra que la propia noche noruega.

Así surge el Nordic Noir, un género de ficción criminal que tiene ciertas notas en común y que aglutina libros, películas y por supuesto series. Su estilo es realista, oscuro, intensamente violento, moralmente complejo, parco en palabras y que va mucho más allá del simple whodunit. Sus personajes están muy bien definidos y las tramas son múltiples y complejas. En definitiva, el Nordic Noir nos muestra sin pudor alguno las alcantarillas de esa sociedad nórdica que tanto se empeñan en ocultar y que se nutre de alcoholismo, violencia de género, pederastas, prostitución, drogas… y que por supuesto huye de los finales felices. En el Nordic Noir se hacen cosas muy muy malas y muere gente muy, muy buena.

No es de extrañar que las series nórdicas se hayan visto impulsadas por este clamor y el gusto popular se haya inclinado por todo lo concerniente a estos países. Por ello, y centrando el tema en lo que aquí nos interesa, las series, os dejamos con cinco de las mejores de ellas, todas ellas de muy alta calidad.

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Forbrydelsen (Dinamarca)

Es la punta de lanza de las series nórdicas, la que abre camino al resto. Era muy popular en su país de origen pero nadie esperaba que los ingleses se engancharan a ella en la BBC 4, algo insólito si tenemos en cuenta que raras veces las audiencias anglosajonas se dignan a leer subtítulos. Forbrydelsen nos ofrece la esencia del Nordic Noir, un capítulo por día de investigación en la que la detective Sarah Lund, todo un icono en Gran Bretaña, tiene que investigar el truculento asesinato de Nanna Birk Larsen, una joven de 19 años.

Borgen (Dinamarca)

El ala oeste de la Casa Blanca pero en danés. Borgen es el término coloquial con el que se conoce al Palacio de Christiansborg, sede de los tres poderes del estado y oficina del Primer Ministro en Dinamarca. Borgen disecciona con precisión quirúrgica la política danesa, a través de su protagonista, Birgitte Nyborg, que de forma inesperada se convierte en la primera mujer que rige el destino de Dinamarca y que no duda en manipular a todo el mundo a su alcance en pro del bien común. También nos muestra su lado más doméstico en una Birgitte que lucha por mantener un equilibrio entre su trabajo y su familia, enseñándonos un personaje muy realista y completo. Una espléndida Sidse Babett Knudsen da vida a la protagonista… aunque probablemente sea más útil si os digo que es la Dra. Theresa Cullen de Westworld.

Bron/Broen (Suecia y Dinamarca)

En el puente que une Suecia y Dinamarca aparece el cuerpo de una mujer, la mitad en Suecia y la otra mitad en Dinamarca, lo que obliga a la cooperación policial entre ambos países para descubrir al asesino o asesinos. La serie explora el choque entre ambas culturas dejando al espectador hispano un espléndido cuadro de la cultura nórdica. Saga Noren es la detective protagonista y sigue la estela de series nórdicas con fuertes personajes femeninos. Bron está salpicada con cierto sentido del humor… porque sí, los nórdicos también se ríen.

Akta Manniskor – Real Humans (Suecia)

En un futuro cercano los humanos conviven con androides que se dedican a hacer tareas para éstos: desde barrer hasta hacer de chofer, pasando por juguetes sexuales. Pero el partido de extrema derecha, Akta Manniskor, quiere exterminarlos porque según ellos quitan el trabajo a los humanos y han deteriorado las relaciones sociales. A la vez, los androides empiezan a tomar conciencia de sí mismos y se planten cambiar la situación. Con esta atractiva premisa, Akta Manniskor es una de las series más originales e inquietantes dentro del panorama nórdico. Se ha llegado a decir de ella que es “la mejor historia de androides desde Blade Runner”.

Tellus (Finlandia)

Un grupo ecologista llamado Tellus realiza varios atentados contra grandes corporaciones en favor del medio ambiente, hasta que en uno de estos ataques matan a un inocente. A partir de ese momento se plantean parar o, por el contrario, seguir matando para que sus acciones tengan más repercusiones. La producción finlandesa de series está muy alejada tanto en producción como en calidad de sus vecinos nórdicos, sin embargo Tellus es un ejemplo del buen hacer finlandés.

Algunas de estas series han sido incomprensiblemente versionadas en Estados Unidos, quizás por esa aversión casi patológica que tiene el público americano para ver algo con subtítulos y que la historia transcurra más allá de sus propias fronteras. Todo tiene que ser inmediatamente adaptado al “american way of life”, perdiendo en el camino la esencia y las características del original. De esta forma, Bron/Broen se transformó en The Bridge (USA) o en The Tunnel (Gran Bretaña), Forbrydellsen en The Killing (USA) o Akta Manniskor en Humans (USA-Gran Bretaña). Así que os aconsejo que os acomodéis en vuestro sofá de Ikea, con el jersey favorito de H&M y un vaso de Påskmust en vuestra mano y empecéis a disfrutar con el Nordic Noir en vuestras pantallas.


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1 comentario

  1. Messiah_MD

    “Si rascamos en esa sociedad que nos parece tan perfecta nos encontramos con un panorama bastante negro, sin embargo el paraíso nórdico ha sido muy bien vendido al resto del mundo.”
    Yo que llevo ni un año viviendo en Suecia os puedo hablar largo y tendido de esto (que es 200% cierto) 😛

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