Muertes y resurrecciones de John Stone (The Night Of)

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John Stone no siempre fue John, antes fue Jack. Allá en el 2013 se rodó el piloto de The Night Of y el personaje de Jack Stone fue interpretado por James Gandolfini. Por desgracia, luego ocurrió lo que ocurrió (RIP James) y los creadores le cambiaron el nombre al personaje conservando el de Jack para él como un homenaje al maravilloso actor que se nos fue.

John Stones (John Turturro) es un abogado de urgencias. Es como ese cerrajero al que llamas a las once de la noche porque has perdido las llaves de tu casa y no puedes entrar. Él no será el mejor de los cerrajeros probablemente, ni tendrá las mejores ni las más sofisticadas herramientas, pero gracias a su experiencia y maña sin duda que logrará abrirte la puerta y sacarte del apuro. Y al igual que nuestro cerrajero, John cobra en efectivo… “250 dólares y nada de tarjetas ni cheques”, dice cuando le llaman los desesperados. Y no solo en eso se le parece, es que también pone anuncios y pega fotocopias con su teléfono y datos allá donde puede y le dejan. John se mueve con soltura entre la comisaría de distrito y los juzgados donde conoce a todos y donde todos saben de él, cosa que aprovecha para intentar convencer a jueces y fiscales tanto de la inocencia de su defendido como de la posibilidad de llegar a un acuerdo que le aminore la condena y evite gastos al erario público. Y si de paso puede captar algún alma perdida en ese mundo tan complejo que acaben de detener, y aún no tenga abogado que le defienda, pues mejor que mejor. Este es su trabajo y esta su vida.

Si existiera una definición de lo que significa ser “anti glamuroso” sin duda llevaría el nombre de John Stone. Alto, muy alto, desgarbado, sin afeitar y con una indumentaria que me recuerda mucho al detective Colombo, gabardina incluida, John Stone se coloca por méritos propios fuera de la estética convencional de los abogados que solemos ver en series y películas. Pero por si todo esto no fuera suficiente para cargarse la imagen de alguien, los malvados guionistas le han hecho víctima de una eccema invasiva que lo atormenta y que trata de remediar con un sinfín de pastillas, potingues y cataplasmas chinas a las que cubre después de untárselas en los pies con papel celofán. Y así de esa guisa sale a la calle, monta en metro, acude al juzgado, a la comisaría… ¿Hay algo más que se pudiera hacer para destruir la imagen de alguien? Claro que sí, hacer que lleve un lapicero guardado en uno de los bolsillos de su gabardina para cuando el virulento picor de la eccema le ataque a los pies desnudos, apenas cubiertos por unas sandalias de estética del medievo, coja el lapicero y se los rasque dejando atónitos y con cara de asco a todos aquellos que le rodean.

Y viendo esto uno se pregunta el porqué de tanta crueldad, por qué se dota a un personaje con esta repugnante presencia… y la respuesta llega enseguida a nada que recordemos cómo son y qué aspecto tienen la mayoría de aquellos personajes de ficción que han desempeñado papeles de abogados. Y no es otra que la de desproveer al personaje de cualquier atractivo físico para concentrar nuestra atención en lo único importante aquí: su historia, la historia de John Stone, magistralmente interpretada por John Turturro.

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Si se pudiera dibujar el arco dramático del personaje veríamos cómo su desarrollo va de menos a más hasta alcanzar el punto más elevado para caer de nuevo y situarse a la altura del inicio pero ya cambiado, ya siendo otro: sus antecedentes, donde le vemos inquieto, nervioso y hasta agresivo para captar a un nuevo cliente ya sean prostitutas, travestis, ladrones de poca monta, estafadores… hasta su primer contacto con Nasir Khan (Riz Ahmed). Y aquí llega el primer cambio. John Stone cambia porque intuye que ha pillado algo grande, algo que le puede sacar de ese pozo de indiferencia donde todos sus colegas de profesión, policías, jueces y fiscales, le tienen situado. Él mejor que nadie sabe que esa oportunidad no la puede dejar pasar y lucha, se mueve, contacta con unos y otros, investiga para convencer a Nasir que acepte su representación porque él le podrá sacar del lío en el que está metido. Pero John Stone tiene un problema, el dinero que les pide a los padres de Nasir no pueden pagarlo y John irá reduciendo poco a poco sus honorarios para hacerse con la defensa de su hijo a base de palabras, de echar mano de su larga experiencia… y aquí llegaría su segundo cambio, porque alguien ajeno a él, una abogado de cierto prestigio y muy mediática se entera del caso y convence a los padres de Nasir usando a una joven letrada de su bufete con apariencia pakistaní, al igual que su hijo, para ser ella la que se haga cargo de su defensa a cambio de… ¡nada!

John tratará de explicarles que eso no sucede, que siempre quieren algo, que lo gratis no existe y que lo que busca esa abogado es llegar a un acuerdo con la fiscal del caso para reducir la pena de su hijo que es inocente… pero sus intentos son vanos y Nasir es convencido por sus padres. Cuando le dice a John que él no llevará su caso, éste se derrumba. Su destino se la ha vuelto a jugar y le volvemos a ver en su casa alimentando a su gato adoptado con guantes de látex y encerrándole en una habitación para evitar que le contagie. Le veremos poniendo anuncios, atendiendo llamadas de su “exclusiva” clientela, en el metro rascándose de nuevo los pies con el lapicero, intentando follar con esa prostituta y amiga especial con la que necesita tomar viagra para que su cita funcione… pero ni con esas… y es que John tiene muchas cosas en la cabeza, demasiadas, y ya sabemos lo que pasa cuando esto ocurre.

Asumiendo su nuevo papel, John se resigna aunque su pequeña venganza llega cuando el propio Nasir, siguiendo los consejos de la joven abogado Chandra Kapoor (Amara Karan), se niega a declararse culpable renunciando con ello a aceptar una rebaja en su condena. La dueña del bufete, la abogado mediática, monta en cólera renunciando a su defensa, pero deja que sea la joven quien lleve el caso. Y este sería el tercer cambio del personaje y la parte más alta de su desarrollo. Porque a partir de este punto John desciende en su protagonismo cediéndoselo todo a ella, incluso nos da la impresión de que haya desaparecido. Asistirá y aconsejará a la joven letrada, ese será su papel, y ahí le veremos cómo un hombre con su talento, sus conocimientos, su experiencia se ve relegado a un segundo plano asumiendo el nuevo rol con resignación. Él acompañara a la joven durante los días que se desarrolla el juicio sin más protagonismo aparente.

Pero si llegamos a creer por un momento que había perdido el foco, nos equivocamos y mucho, porque de una manera poco convencional en la narrativa vuelve a erigirse como protagonista absoluto. La observará y con su mirada, solo con eso, comprenderemos lo que está pensando. En sus gestos veremos la aprobación o el rechazo a las distintas argumentaciones de ella ante el jurado y se mostrará satisfecho cuando sus consejos son puestos en práctica por la joven con una simple mueca. Hasta que en una de las vistas del juicio, John ve algo extraño en ella, no dice nada, solo la observa, frunce mínimamente el ceño y lo que concluye es que ella pone mucha pasión en la defensa de Nasir, mucha, demasiada tal vez, algo que le hace pensar que ahí está ocurriendo algo más que lo que se muestra en superficie. Y claro que está ocurriendo: una imágenes de vídeo grabadas en la cárcel de forma sibilina y gracias a la mediación de un preso que resulta clave a la hora de establecer el rumbo que tomará la vida de Nasir y aportadas por la fiscal, la sitúan en la celda besándose con su defendido. La confirmación a sus sospechas están ahí delante del juez, la fiscal y el jurado, desacreditando a la abogado y apartándola de la defensa.

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John se muestra decepcionado pero comprensivo a la vez ante una joven que consideraba inteligente y con un brillante futuro por delante. Pero ni la juzga, ni emite reproche alguno, simplemente lo deja pasar con esa actitud tan típica de los que lo han pasado tan mal que comprenden mejor que nadie la situación por la que ahora está pasando ella.

Un hecho que justo coincide con que el investigador que llevó el caso de Nasir sienta remordimientos de conciencia y reconozca ante la fiscal que las pruebas pudieran no ser tan contundentes como para condenarlo. Tantas contradicciones desembocan en un acuerdo entre ésta y el juez quienes, para no repetir nuevamente el juicio, deciden declararlo nulo y Nasir es puesto en libertad. La entrevista posterior que mantiene John con Nasir ya libre es excepcional, con un monólogo soberbio por parte del abogado donde se pone de manifiesto la empatía de éste para con un joven que entró siendo de una manera a la cárcel y que por culpa de ese submundo ha salido de otra bien distinta.

Y el cuarto cambio del personaje y la bajada al nivel de partida llega con un apoteosis sin estridencias, sin sobresaltos, sin aspavientos… llega con una realidad distinta para él porque él, John Stone, ya no es el mismo. Ha cambiado y tanto lo ha hecho que su eccema ha desaparecido y ahora comparte su vida con el gato al que tanto temía por su alergia y que pasea libre y a su antojo por toda la casa. Y ahí le dejamos con su nueva vida, que en nada tiene que ver con la del principio y no porque ahora haya conseguido lo material, sino otro tipo de riqueza, aquella que le da la tranquilidad de haberlo hecho bien y, por qué no, de haber hecho el bien.

Esto, todo esto, es lo que hace grande a un personaje: sus giros, la toma de decisiones, sus conflictos, sus dudas, su presencia… su drama. Cuando los guionistas escriben y describen a alguien así, sueñan con una sola cosa: trasladar el perfil de ese personaje escrito a uno real, y no siempre es fácil porque más que nadie ellos saben que una mala decisión puede arruinarlo todo. La elección de John Turturro demuestra que cuando se acierta, aquél que fue creado en sus cabezas cobra vida elevándose sobre todos los demás para brindarnos unos momentos mágicos, llenos de dramatismo y tan sinceros, tan amargos y tan naturales que acabamos amando a su personaje. Al Personaje.


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10 comentarios

  1. Anónimo

    Buenos actores para una gran serie. Excepcional el trabajo de Turturro, sobretodo en su defensa final, cuando todo enrronchado tiene que hablar al jurado para convencerlo de la inocencia de Nazir.
    Me da la impresión de ser una serie de una sola temporada, aunque me gustaría ver a Jhon Stone trabajar en otro caso.
    Una consulta Antonio ¿Haces reviews para otras series? Porque me gustó mucho tu estilo

  2. sofi

    Grandes actuaciones para una excepcional serie. El trabajo de Jhon Torturro es magistral, sobretodo en la escena en la que tiene que hablar ante el jurado en su defensa final de Nazir todo enrronchado.
    Me parece una serie de una sola temporada, no se si habrá más, pero sería bueno poder ver a Jhon Stone trabajando en otro caso. Yo tampoco entiendo porqué no ganó ningún premio. ¡Una lástima!
    Antonio una consulta ¿Haces otras reviews? porque me gustó mucho tu estilo

    • Gracias. Estoy de acuerdo contigo incluso, y muy a mi pesar, en que esta serie fue creada para una sola temporada, aunque creo que al personaje de John Stone se le podría sacar mucho jugo todavía, pero mucho.

      Y sobre tu pregunta…no, no hago reviews, suelo escribir en esta misma sección de opinión con el título “Recomendaciones Netflix” y otros artículos como este, por ejemplo.

      • sofi

        Gracias por la respuesta Antonio y estaré atenta a tu próximo artículo. Saludos.

  3. Marisa de Gabriel Dorado

    Me gusta la serie con todos sus entresijos.
    Me gusta el personaje, atípico total.
    Pero sobre todo, me gusta la forma que tienes de acercarlo al espectador. El conocimiento que tienes del alma humana y que reflejas en tu artículo.
    Me ha sorprendido que aparezca la somatizacion que crean en nuestros cuerpos los conflictos internos y como desaparecen las enfermedades cuando cambiamos.
    Esta serie me gustaría verla.
    Muy buen artículo. Muchas gracias por compartirlo porque, como siempre, me encanta leerte.

    • Gracias a ti. El personaje es el éxito de esta historia y un ejemplo es el cómo están cuidados hasta los detalles más pequeños, como el caso de su enfermedad, tal y como mencionas tú.
      Te animo a verla, seguro que no te defrauda.

  4. Concha Mayoral

    Adorado, ya ves que ante una petición con tirón, no puedo resistirme.
    El juicio que se me ocurre es Incitador,

    desde luego la voy a ver, y entonces tendré mas criterio

    Gracias, guapo!

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