Tras un intento frustrado de suicidio, Ryan, un joven al que la vida no sonríe demasiado, descubre que puede hablar con el perro de su vecina. Pero no se trata de una simple alucinación: Wilfred (que así se llama la criatura) tiene el aspecto de un humano disfrazado de perro, con acento australiano y un atuendo cutre hasta la saciedad. Para colmo de males, es desvergonzado, manipulador y aficionado a las drogas. Y mientras el resto de la humanidad le percibe como un adorable can, Ryan tendrá que disimular lo que ve y aguantar los abusos de su nuevo amigo… ¿o, quizás, enemigo?