Guía del autoestopista de The Expanse

Conozco un buen restaurante en la otra punta del sistema Solar, en la estación Eros, ¿sabéis cómo llegar? ¿O dónde se puede repostar combustible de camino? ¿Y el nombre de esa tercera gran luna de Saturno que nos cruzaremos? Si queréis responder a estas preguntas, para vosotros es esta guía del autoestopista del sistema Solar. También si os preguntáis la gravedad que os espera en el próximo destino, o qué idioma extraño hablan los lugareños. Aviso a navegantes: esta guia contiene SPOILERS (¿no las contienen todas?, pero en este caso hasta el capítulo 2 de la segunda temporada). Y cuidado, porque es un hecho importante y conocido, que no todo es… lo que parece.

Nuestro sistema solar lo compone una estrella, un puñado de planetas, más de cien lunas, millones de asteroides rocosos, miles de millones de cometas helados y toda la vida conocida del universo. (Advertencia: Todoseries niega toda responsabilidad ante cualquier daño o perjuicio que pudiera sufrir el Usuario como consecuencia de los errores, defectos u omisiones derivados de la exactitud, vigencia y autenticidad en los datos facilitados en esta guía).

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Los planetas interiores: qué visitar

Como con todo lugar céntrico, el turista experimentado debe evitar acercarse demasiado al bullicioso centro de nuestro sistema Solar. Bullicioso en el sentido de bullir, no de rebosar población, ya que tanto el Sol como sus inmediaciones tienen unas temperaturas y grado de radiación poco confortables. Mercurio tiene el día más largo, con temperaturas diurnas que derriten el plomo y nocturnas que recomiendan llevar una buena rEVAquita. En Venus, su densa atmósfera hace que las temperaturas sean aún mayores y además limitan mucho las vistas. Si tus huesos te lo permiten, el primer destino recomendable de nuestro sistema solar sería la Tierra.

También conocida como Terra, si puedes visitarla es que ya has estado allí, así que no tiene sentido incurrir en muchos más detalles. Y es que a esta gran bola azul, o la amas o la odias. Además de una gran diversidad de paisajes, cuenta con la mayor ciudad del sistema (Nueva York, que es también la sede de las Naciones Unidas). Sin embargo, aunque su sistema de mantenimiento es mayoritariamente autónomo no está demasiado regulado. Que los visitantes se preparen para las inclemencias del “clima” (válga la redundancia), ya que en cualquier momento pueden acabar chorreando o arrastrados por los sistemas de ventilación (que llaman viento). Para los que prefieran admirar la cuna de la humanidad desde lejos, Luna es el destino perfecto. Aunque la mayoría de las instalaciones de Lovell y otras ciudades estén construidas bajo tierra, son altamente cosmopolitas, siendo el punto de encuentro entre terrestres, marcianos y exteriores. Una alternativa solo disponible para unos pocos es la estación Mao, en el punto de LaGrange L5, la lujosa base de Jules-Pierre Mao.

Marte es el último de los planetas interiores, y el visitante debe ser advertido de que sus habitantes no son muy acogedores con los extranjeros. Aunque el planeta rojo cuente con algunos de los mayores relieves de todo el sistema, como el monte Olimpo (25 Km de altura) y el valle Marineris, un cañón de 4.000 Km que alcanza los 7 Km de profundidad. En la capital, Londres Nova, y el resto de ciudades dentro de gigantes domos de cristal sólo hay dos temas de conversación: el ejército y la terraformación. Aunque la primera se encuentre muy avanzada (recordemos que aquí nació Solomon Epstein, el inventor del motor que nos permite ahora viajar más allá del interior), la transformación de la árida superficie del planeta en algo parecido a la Tierra aún va a requerir de varias décadas. Si aun así el lector tiene ganas de visitar Marte, no debe dejar pasar la oportunidad de probar la lasaña.

El sistema exterior: hay vida más allá

La multitud de pequeños cuerpos rocosos que giran alrededor del Sol, entre las órbitas de Marte y Júpiter, forman el cinturón principal de asteroides. Aunque no todos siguen esta trayectoria, de hecho, algunos se alejan bastante de ella y llegan más allá de la órbita de Júpiter o de la Tierra. Hay millones de asteroides y quizás 1 millón de ellos son mayores de 1 Km de diámetro. El asteroide más grande es Ceres (945 Km de largo), que podría ser considerada la capital del cinturón. Tras los trabajos de la estación Tycho, Ceres rota sobre sí mismo, lo que le otorga cierta gravedad en algunos niveles y un cierto efecto Coriolis (¡Cuidado cuando os sirváis una bebida!). Esto hace de Ceres una ciudad muy diversa, desde los lujosos niveles centrales a la pintoresca y auténtica Medina, pasando por el distrito centro y su espectacular cielo artificial. Para desplazarse entre ellos es muy recomendable el uso del sistema de transporte público, aunque puede que necesites unas nociones del dialecto de los cinturonianos (el belter creole) para pedir indicaciones.

Hablando de desigualdad, otro lugar que es para morirse es la estación Eros, uno de los primeros lugares colonizados del cinturón. Este asteroide con forma de tubérculo ya tiene sus recursos prácticamente agotados, con lo que ha pasado de ser un centro minero a uno de los sitios más movidos del sistema. Casinos, discotecas, galerías de tiro y lugares donde encontrar compañía abundan en la estación. Además, sigue siendo un buen lugar para hacer las reparaciones de nuestra nave, ya que tienen precios muy competitivos.

Junto con estos grandes destinos hay multitud de lunas y otros asteroides con estaciones menores, así como grandes naves y cargueros que se adentran en los confines del sistema. Si el lector tiene especial interés en ir más allá, una buena alternativa es alistarse en uno de los arrastraderos que traen hielo de los anillos de Saturno y otros cuerpos para abastecer estaciones y a la propia Tierra (con toda su agua, siempre están sedientos). Esta alternativa os permitirá evadiros una temporada, conocer nuevos lugares y conseguir unos buenos ingresos para continuar vuestros viajes. A pesar de su fama, son cruceros relativamente seguros siempre que os mantengáis lejos de los piratas y sus falsas balizas de auxilio.

Si lo que buscáis es un viaje al más allá, los mormones siguen aceptando gente para su Nauvoo. Al ritmo con que avanzan los trabajos, en poco tiempo estarán listos para emprender su aventura más allá del sistema en su persecución de una tierra prometida. Aunque no logren encontrar demasiado allende los rayos solares, la nave más grande y avanzada construida hasta el momento, cuenta con un sistema central de calefacción e iluminación y extensas tierras de cultivo. De modo que no tanto el destino sino que el propio viaje puede ser recomendable. No cabe duda que su lanzamiento va a ser sonado.

Notas de la nueva edición

Nada viaja más deprisa que la velocidad de la luz con la posible excepción de las malas noticias, que obedecen a sus propias leyes particulares. En los últimos tiempos, la serie de acontecimientos que se han desatado hacen que el autor que escribe estas lineas os aconseje que viajen lo menos posible. La tensión interplanetaria entre la UN y la MCN y las continuas alertas terroristas de la OPA hacen poco recomendable visitar cualquier lugar extranjero. Mientras escribo estas líneas Deimos y Febe han desaparecido del mapa. La destrucción de uno de los arrastreaderos de hielo, hace que ni más allá del cinturón se esté a salvo. Además, la epidemia que ha hecho que se corten comunicaciones con Eros podría extenderse. Recomendamos por tanto solo viajar en caso de ser necesario y mantenerse atento a las próximas noticias. Total, os pregunten los que os pregunten, ya sabéis lo que tenéis que responder… 42.


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