Feud: Bette and Joan, primeras impresiones

No cabe duda alguna de que Ryan Murphy cuenta con un crédito en la industria de la televisión que seguro desata las envidias de más de uno. Un crédito ganado a pulso y a base de excelentes trabajos que han convertido al creador en un referente de la ficción televisiva. Prueba de ello es esta serie de ocho episodios producida por FX y disponible en la plataforma de HBO España, que recoge el enfrentamiento que hubo entre dos grandes actrices de la época: Bette Davis y Joan Crawford, y cuyo punto de máxima tensión se desató durante el rodaje en 1962 de la película “¿Qué fue de Baby Jane?” un momento en el que, como espectadores, accedemos a su historia. Una serie en apariencia para minorías que, a priori y por su lejanía en el tiempo y sobre unas actrices apenas conocidas por muchos de los jóvenes y no tan jóvenes que hoy están enganchados a la ficción televisiva, a muy pocos podría interesar.

Pero Murphy lo vuelve a hacer de nuevo. Con un tratamiento de los personajes maravilloso nos muestra el universo del Hollywood de aquellos años donde la edad y sobre todo la condición de mujer, cortaban radicalmente el paso a actrices consagradas que se fueron quedando en el olvido y sometidas al ostracismo más cruel por la sencilla razón de que eran demasiado viejas para atraer a nuevos y más jóvenes espectadores.

Joan Crawford (Jessica Lange) está arruinada porque hace tiempo que no consigue un papel protagonista en una película que la relance como actriz recuperando con ello sus años de mayor esplendor. Viviendo en una de las mansiones típicas de Hollywood ya no puede ni pagar al jardinero y allí que la vemos haciendo, o mejor intentándolo más que otra cosa, de jardinera ocasional junto a su mano derecha y secretaria para todo, Mamasita (Jackie Hoffman). Una especie de “Sargento de hierro” quien, con esa expresión permanente en su rostro de aquellos que no acuden al baño de forma regular, se encargará de todos los aspectos materiales de los que su “Señora” es incapaz. Así y además de las labores como asistenta, criada, ama de llaves, cocinera, chófer y jardinera, Mamasita será su guardaespaldas y consejera más fiel. Los únicos ingresos, cada vez más y más menguantes, que mantienen a la actriz son gracias a una pequeña participación en Pepsi-Cola, la empresa de su ex marido y cuya marca publicitará allá donde vaya… por la cuenta que la tiene.

Y por eso Joan quiere trabajar en una nueva película y no encuentra la forma. Los guiones que le llegan no la satisfacen porque son malos y principalmente porque ella no es la protagonista. Así que un buen día se arma de valor y encarga a Mamasita que le compre un montón de novelas para intentar cazar en esos libros la historia que la relanzará de nuevo al estrellato. Y la encuentra. Una novela del escritor Henry Farrel titulada “What Ever Happened to Baby Jane?”. Y tanto le entusiasma la historia, una historia de terror con aires a “Psicosis”, que decide visitar a su director fetiche durante sus años de éxito, Robert Aldrich (Alfred Molina), para que la escriba, dirija y encuentre financiación.

Robert, sobrino del banquero Rockefeller Jr., es otro juguete roto de Hollywood. Considerado como director de culto años atrás, ahora vive una situación de desamparo y olvido donde lo que dirige, cuando dirige algo, es una auténtica mierda. Y lo peor es que él lo sabe. Por esta razón la propuesta que le hace Joan le abre la posibilidad de volver al candelero artístico y recuperar la fama anterior como director. Sin dudarlo acude a los estudios Warner y consigue una entrevista con uno de los hermanos, Jack Warner (Stanley Tucci), antiguo amigo suyo. Un ser estrambótico a más no poder y endiosado que cuando Robert le comenta sus planes, poco menos que se descojona en su cara. Y más cuando encima le dice quién sería la actriz protagonista…a la que odia. Ante la insistencia de Robert para que el papel se lo dé a Joan, éste, al más puro estilo de los prepotentes y machistas hombres de la industria de aquellos años, suelta una pregunta lapidaria que representa el sentir y las preferencias dominantes en la industria de aquella época:

Dime Robert… ¿Tú te la follarías?

Y Robert calla y quien calla…ya lo sabemos. Así que decide contarle a Joan su negativa experiencia, pero esta no ceja en su empeño y dándole vueltas a su cabeza se le ocurre una genialidad. Una especia de trampa para que la Warner acepte producir la película.

A pesar de sus enfrentamientos anteriores, a pesar de su manifiesta enemistad, Joan se arma de valor y va a reunirse con Bette Davis (Susan Sarandon) y la encuentra actuando en una obra de teatro interpretando un papel secundario. Porque si hay algo que diferencia a Bette de Joan, es que la primera sigue trabajando de actriz, sigue actuando en papeles irrelevantes porque su pasión es la actuación. Resignada a este papel de secundaria, Bette interpreta mientras es observada con un malicioso gesto por parte de Joan desde el patio de butacas. Cuando finaliza la obra y los actores forman una fila para saludar con Bette Davis situada en un extremo del escenario observando con amargura cómo la actriz protagonista da dos pasos al frente y haciendo la reverencia agradece al público sus aplausos, Joan se da cuenta que acaba de encontrar a la aliada perfecta para su plan.

Ambas conocen la repercusión mediática que tuvo sus enfrentamientos. Saben de las miles de portadas que originaron sus desavenencias y peleas y como lo saben, deciden explotarlo. Así que las dos se ofrecen para representar los dos papeles protagonistas de la película y así se lo hacen saber al director quien más que nadie conoce la guerra entre las dos actrices, y aunque recela al principio, él también entiende la coartada planteada por las actrices a sabiendas de que también su carrera se beneficiará con ello.

A todo esto, y mientras se va gestando el proyecto, aparece en escena una mujer celebre y con cierta influencia en el Hollywood de entonces y cuyo personaje ya vimos en Trumbo: La muñidora de cotilleos Hedda Hopper (Judy Davis), una pseudo periodista y antigua actriz del cine mudo, que ahora trabaja para una revista cuyos contenidos alimentan la curiosidad de la gente, incluso del propio mundillo de Hollywood, relatando las miserias de los famosos. Hedda es un auténtico bicho que va buscando carnaza para rellenar las páginas de su revista. A ella, más que el proyecto de una nueva película, lo que le interesa de verdad es que sus entrevistados le hagan confidencias sobre los aspectos más oscuros, retorcidos y pueriles de la vida privada de actores, directores y actrices. Cuando Hedda se entera del nuevo proyecto que están preparando Joan y Bette y conociendo su animadversión, decide entrevistarse con el director para que le dé carnaza sobre alguna de sus dos actrices. Robert, que conoce muy bien a Hedda y lo que le gusta, le da la carnaza que necesita y que todos necesitan para hacer el ruido mediático suficiente para que se empiece hablar de la película antes incluso de que se haya rodado un solo plano:

Joan Crawford utiliza relleno para sus tetas.

Robert utiliza esta información publicada para convencer a Jack Warner de lo mediática que sería la película con estas dos enemigas irreconciliables. Jack acaba convencido y decide dar el okey al proyecto, pero le deja a éste una instrucción clara en forma de caramelo envenenado: Robert deberá propiciar el enfrentamiento entre ambas durante el rodaje haciéndolas creer a cada una y por separado, que “ella” es la principal y que el posible Oscar por su interpretación será suyo y no de la otra.

Esto, que empieza como un juego, poco a poco va derivando hacia una tragicomedia donde los enfrentamientos, desplantes y malas caras de las dos actrices en el set de rodaje harán perder los nervios al director quien además se ve presionado por la maquiavélica orden del dueño de la Warner de fomentar más y más esa rivalidad. Con ambas actrices cabreadas la una con la otra hasta las trancas, se ruedan las primeras escenas donde se ratifican de una vez por todas las diferencias de personalidad entre Joan y Bette

Joan está chapada a la antigua, es una diva con comportamientos altivos y en el primer día de rodaje encarga a Mamasita para que entregue un regalito –como se hacía antes, como lo hacía ella– a cada uno de los miembros del equipo de rodaje. Antes de entrar, Mamasita le irá susurrando a su señora los pormenores sobre las vidas de fulano, fulanita y menganito. Y ella, Joan, con esta información privilegiada obtenida por su brillante agente de inteligencia, irá entregando los regalos con ese aire de superioridad que da el saber que quien tiene la información, tiene el poder.

Por el contrario, Bette se dedica a retocar el papel de su personaje para darle una mayor fuerza interpretativa, y ante la atónita mirada de todo el equipo y más del director a quien deja impactado, se presenta en el set caracterizada de una mujer diabólica y loca arrancando el aplauso de todos. Y ahora todos ellos saben que Bette es la actriz protagonista y Joan, que contempla la escena, se reconcome de envidia sentada en la sillita de ruedas de su personaje.

Durante el visionado de las primeras imágenes en la sala de proyección donde están presentes el director y el dueño de los estudios, éste constata satisfecho que su plan está funcionando pues la enemistad y el mal rollo entre ambas se está trasladando a la pantalla dejando unos momentos interpretativos que llenará páginas y páginas de las revistas especializadas. Y todo esto con un director angustiado y acojonado con que todo se vaya al garete de tanto tensar la cuerda de la enemistad entre las actrices.

Pero a veces Joan y Bette deciden unir sus fuerzas cuando encuentran un enemigo común que pueda poner en peligro su supremacía haciendo cambiar el foco sobre sus actuaciones a los espectadores:

Una actriz secundaria que participa en la película, joven, rubia de ojos claros, guapa y con tipazo y a la que todo el equipo piropea, se acerca muy modosita a Joan, le extiende un papel y le pide que le firma un autógrafo. Cuando Joan accede, no sin cierto recelo, la chica va y le suelta:

Es para mi abuela, que la admira mucho desde que era niña.

Joan la firma el autógrafo con tanta rabia que parece que va desgarrando la hoja con cada trazo del bolígrafo.
Joan le pide a Robert que la despida, éste se niega porque ya no hay tiempo de buscar a otra. Joan va a visitar a Bette y la convence para unir sus fuerzas. Bette se marcha del plató y cuando Robert le pide explicaciones, esta le dice que tiene que despedir a la joven actriz. Y claro, la joven es despedida finalmente y abandona el plató entre sollozos y donde observamos a Robert que sin soltar una sola palabra, nos trasmite la angustia que está viviendo.

Pero Robert se debe a su proyecto y se debe al pacto que hizo con Jack Warner, así que veremos cómo por culpa de su compromiso, su matrimonio se encarrila al fracaso gracias a las demandas de las dos actrices quienes sin recalar en la propia vida de éste, demandan su presencia a altas horas de la madrugada para ser su paño de lágrimas y consejero. Y ahí le vemos levantarse resignado a las tantas, acudir a ver a Joan o a Bette procurando no despertar a su mujer, volver a su casa casi amaneciendo, meterse en la cama vestido para que su esposa no se entere…justo en el momento que suena el despertador para levantarse y acaba desbaratando su plan.

En esta serie encontraremos muchos de los tics con los que Ryan Murphy nos deleitó en la magnífica “The People vs O.J. Simpson.” La articulación de la historia es muy similar con momentos tragicómicos que, dentro del drama que supone ver a dos grandes actrices sometidas a los caprichos de los hombres que manejaron la industria del cine en aquellos años y las manejaron a ellas, nos arrancarán más de una sonrisa gracias a unos diálogos cargados de ingenio y unas situaciones delirantes. Incluso en esta se nos irán mostrando de manera intercalada saltos hacia delante en el tiempo donde actrices consagradas de la época como Olivia de Havilland (Catherine Z-Jones) y Joan Blondell (Kathy Bates) son entrevistadas por la televisión para hablar del enfrentamiento entre actrices más famoso y mediático que jamás haya tenido la historia del cine y que ahora tenemos la gran suerte de revivir gracias a esta serie y gracias sobre todo a este grandísimo narrador de historias que una tras otra nos va demostrando que sabe lo que hace y lo hace muy bien.
No tengo duda alguna de que las nominaciones y reconocimientos llegarán para las actrices protagonistas de esta serie y es muy posible también que lo hagan incluso para el creador y la propia serie.

FX ha renovado Feud para una segunda temporada con otro “odio” de por medio: el protagonizado entre Carlos de Inglaterra y la Princesa Diana de Gales y, según dicen, ¡se buscan actores!


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8 comentarios

  1. Guille

    Esta serie lo tiene TODO para gustarme. What ever happened to Baby Jane? es de mis pelis clásicas preferidas y (hasta ahora) estaba muy olvidada. Después de ver el piloto me he quedado muy sorprendido con las actuaciones de las dos protagonistas, Lange está menos histriónica que otras veces y yo creo que eso la beneficia, Susan Sarandon está estupenda, le tiene muy bien cogidos los tics a Bette Davis. La ambientación está muy bien, y me gusta la crítica que hace a lo dificil que lo tenían (y tienen) las mujeres en hollywood. Me ha fallado un poco el ritmo y la narrativa, y me esperaba que profundizaran más en los desencuentros anteriores de ambas actrices, con esos flashbacks que a Murphy le gustaban tanto. A ver si saco tiempo para ver más, estoy deseando llegar al momento en que se zurren durante el rodaje…

    • Coincido contigo, las actuaciones de ambas son espectaculares, de ahí que intuya que reconocimientos, nominaciones y premios llegarán tarde o temprano. En cuanto al ritmo…es que la historia avanza mas que por “situaciones”, por diálogos, y esto ralentiza siempre la acción. Hacen falta muchos diálogos y muchas escenas para lograr la intensidad y ritmo de otras que lo consiguen con la acción sin más. Pero precisamente son los diálogos que tiene los que la hacen diferente y donde los gestos de las dos mientras hablan complementan a lo que dicen de una forma tan eficaz que nos hace estar allí viviendo junto a ellas esos días. Lo de la escena que citas puede ser de traca, sí. Aquí Murphy ha sustituido los flashbacks por las entrevistas a las otras dos actrices consagradas de la época, es verdad que sus aportaciones a la historia no tienen repercusión alguna, lo que me hace pensar que están ahí puestas solamente para hacernos ver el impacto mediático que llegó a tener el enfrentamiento entre las dos.

      Muchas gracias por comentar Guille!

  2. Julieta

    Esta serie es maravillosa. Visualmente impecable, un trabajo de producción y guión magníficos (una delicia ver recreaciones de películas de Crawford y Davis en manos de Lange y Sarandon) y mucha más profundidad de la esperada. Me imaginaba más bien enfrentamientos tipo Coven, y resulta ser un ensayo profundo y doloroso sobre el machismo y la crueldad en Hollywood. Con dos episodios me tiene enamorada.

    • Estoy de acuerdo contigo, Julieta. Que dos grandes actrices representen a dos grandes actrices, me parece sencillamente una genialidad. Y el éxito de esas formas de contar historias que tiene Bryan Murphy está en hacer que lleguemos a esa “profundidad” que citas haciéndolas entretenidas. Ocurrió con O.J. Simpson, entretenida a más no poder pero con un subtexto que repartía “zascas” a diestro y siniestro sobre el comportamiento de los medios, la justicia y la gente que vivió el caso. Y esto mismo ocurre aquí. Una excelente historia contada maravillosamente.

      Muchas gracias por tu comentario!

  3. sofi

    Ya vi el primer capítulo Antonio y me gustó bastante. Es interesante ver el enfrentamiento entre estas dos grandes actrices, que fueron iconos del cine Hollywoodense.
    Sabía que en el Hollywood de la era dorada, los actores y sobretodo las actrices tenían ese comportamiento de “Divas” en el que todos, incluyendo los directores y productores estaban a sus ordenes para cumplir con todos sus caprichos. No se si ahora habrán actores o actrices con ese mismo comportamiento. Supongo que si, pero no creo que sean tan caprichosos como antaño.
    Y gracias por el dato de que habrá una segunda temporada con otro tema totalmente distinto, pero igual de interesante, como es la historia de amor/desamor del Príncipe Carlos y Lady Di.

    • En muy buena serie, y las actuaciones son brutales. Es cierto lo que comentas sobre el papel de las grandes actrices: se las encumbraba, las convertían en divas para luego dejarlas caer cumplida cierta edad.

      Y sobre la 2ª temporada me da que por el conflicto del que trata va a tener una repercusión enorme y con la manera que tiene Ryan Murphy de contar las historias, seguro que la hace muy entretenida con altas dosis de dramatismo, como con esta.

    • Sí que estás entusiasmada, sí. Aunque no me extraña, me ocurre lo mismo que a ti porque la interpretación de las dos es brutal, y luego la forma de contar la historia que hubo entre ambas está genialmente hecha. Ryan Murphy es un excelente contador de historias.

      Muchas gracia por comentar Carolina.

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