10 grandes series de las que (casi) nadie habla

dead-set

No hay artículo sobre la historia de las series, más antigua o más reciente, que no hable de El Fugitivo, de Gilligan’s Island, de La Tribu de los Brady, de Bonanza, de Corrupción en Miami, de Starsky & Hutch, de Colombo, del Equipo A, de MacGyver, de Expediente X, de Homicide: Life on the Street, de Los Soprano, de The Wire, de Lost o de Game of Thrones. Si eres entendido en la materia, y nosotros hemos de hacer ver que lo somos, no puede faltar la clásica referencia a alguna de las series mencionadas en tus artículos. Pues bien, como es Navidad, esa época en la que nos acordamos de los más desfavorecidos, desde Todoseries queremos recordar aquellos títulos que nunca salen en las recopilaciones de las mejores series de la historia y que nadie referencia en sus escritos. Son diez grandes series de las que nadie habla. Son diez series tan olvidadas que casi se nos olvida hasta publicar este artículo. True Story.

Sí, Señor Ministro

si-ministro

Hace mucho tiempo, las series no se podían descargar de internet. Bueno, es que si existía por entonces Internet, debía ser una cosa de ingenieros informáticos y servicios secretos, o algo así. En aquellos oscuros tiempos, si querías seguir una serie, no tenías más remedio que estar muy atento a la televisión y rezar por que no te cambiaran el horario de emisión. Lo bueno es que no había que controlar más que un par de canales. Pero entonces, y estoy hablando de finales de los ’80 (¡hace casi 30 años ya!), llegaron a España las cadenas autonómicas. Los habitantes de varias comunidades pudieron maravillarse con unos canales que llegaron para traer un soplo de aire fresco a nuestros vetustos televisores. Entre su oferta se encontraba un grupo de memorables comedias británicas producidas por la BBC que contribuyeron a explicarnos de forma gráfica lo que significaba la expresión “humor inglés”, como Allo Allo! O Sí, Señor Ministro.

Esta última se centra en la figura de Jim Hacker, un ficticio político británico que tras haber pasado por la oposición, alcanza finalmente el cargo de ministro. Es el momento de poner en práctica todos sus planes y sus ambiciosos proyectos legislativos, pero se dará de bruces con una realidad muy distinta. Una realidad formada por múltiples intereses y una burocracia kafkiana, encarnada en su secretario Sir Humphrey Appleby, eminencia gris y verdadero amo del ministerio. A pesar de todo, la carrera política de Jim Hacker no se verá perjudicada y después de tres temporadas (atención, spoiler), “Sí, Señor Ministro” se transformó en “Sí, Primer Ministro”. Evidentemente, ha pasado mucho tiempo por esta serie, pero aún podemos reconocer a algunos de nuestros políticos actuales en el bueno de Jim. Y, quizá, entender un poco mejor cosas como el Brexit, entre carcajada y carcajada. (Roberto CL)

 

Dead Set

dead-set-in

Un par de años antes de que el deputy Rick Grimes se despertara del coma, el bueno de Charlie Brooker (Black Mirror) ya había presentado en el canal E4 de la televisión inglesa una interesante miniserie de zombies que, si bien no aportaba nada nuevo al género, sí que conseguía entretener. Y lo hacía con elementos tan sugerentes como el arquetipo del zombie rápido y furioso que acojona de verdad y que ya pudimos ver en los dos largometrajes de caminantes del director de Trainspotting, Danny Boyle.

Pura originalidad, Dead Set narra el clásico apocalipsis zombie desde el punto de vista de los habitantes de la casa de Gran Hermano, gente de no demasiadas luces (como sabéis) que cree que todo se trata de una prueba más del programa… hasta que se dan cuenta que desde el exterior empieza a colarse gente muy extraña. Terror, tensión, suspense y humor negro en cinco episodios -sí, ya sabéis que a Brooker le van las series cortas- que estuvieron a punto de llevarse el BAFTA a la mejor serie británica del lejano 2008. (Darth Mou)

 

Lost in Space

lost-in-space

Cuando elegí un título para el artículo sobre “series olvidadas”, enseguida recordé el de esta fantástica historia. Fantástica por su fantasía y fantástica por su impecable realización y dramatismo. Corría el año 1965 cuando se estrenó en Estados Unidos y llegaría a España poco después, ya doblada al español en México, para mantenerse en pantalla -la única pantalla que había entonces- durante tres temporadas y logrando unos índices de audiencia espectaculares. La serie no tuvo buenas críticas pero sí que fue respaldada de forma masiva por los espectadores de todas las edades. Tal fue su impacto y su éxito que se hicieron colecciones de cromos con los personajes y ocupó varios números de la revista “Biografías Ilustradas” que, por aquel entonces, cubría a modo de cómic las series más representativas de aquellos años. Aún me acuerdo en el patio del colegio haciendo corrillos para cambiar los cromos con mis amigos. Unos cromos que daban color a los personajes que la tele de entonces, nuestra tele, no podía.

La televisión no había entrado en nuestras casas todavía, pero había un bar -¡ay esos bares!- que era el único en el barrio que tenía una, así que gracias a que un amiguito nuestro de la pandilla era sobrino del dueño conseguimos que un día a la semana nos reservara un espacio mágico para nosotros y poder verla. A esto hoy se le llamaría “tráfico de influencias”, pero entonces no entendíamos de esas cosas. Yo era un niño, demasiado tal vez, pero aquellas sensaciones siguen vivas en mí y todavía me veo en la puerta del bar esperando impaciente al resto para entrar y ver el capítulo. En silencio absoluto y casi a oscuras, permanecíamos sentados en aquellas sillas metálicas típicas de los bares de entonces, donde nos colgaban las piernas, mientras cada uno de nosotros esperaba ansioso, junto con el bocadillo de la merienda que nos habían preparado nuestras madres, a que el negro de la pantalla diera paso a los créditos de inicio para de inmediato mostrarnos planetas lejanos, lugares extraños, criaturas raras, trajes que hoy nos arrancarían una sonrisa, situaciones de peligro, tensión, aventuras… con los ojos abiertos como platos viajábamos a unos mundos tan fantásticos y extraordinarios como inalcanzables donde vivían unos seres tan distintos a nosotros que todos fabulábamos entusiasmados una vez acabado el capítulo con poder llegar hasta allí y conocerlos algún día cuando fuésemos astronautas.

¿Y de qué iba Lost in Space? En 1997 -estábamos en 1965- la Tierra tiene una superpoblación con la escasez de recursos naturales que eso conlleva. Entonces, el Profesor Robinson (Guy Williams) y su esposa Maureen (June Lockhart) junto a sus hijos Judy (Marta Kristen), Penny (Angela Cartwright), Will (Bill Mumy), y un amigo suyo piloto de aeronaves, Mayor Don West (Mark Goddard), son elegidos para viajar hasta Alpha Centauri en la nave Jupiter II con el fin de buscar un planeta habitable que pudiera albergar a la especie humana.

La familia queda inmóvil en una especie de crionización para aguantar el largo viaje y justo antes del despegue, un personaje malévolo, el Doctor Smith (Jonathan Harris), entra a escondidas en la nave para sabotear el proceso mediante la manipulación del robot que gestiona los aspectos técnicos de la nave. Un robot, de nombre B9, que ya apuntaba maneras y muy parecido a otros más famosos que llegaron después. La reprogramación del robot falla y el Dr. Smith queda atrapado dentro de la nave y, cuando ésta despega, el sobrepeso de otro tripulante más hace que pierda la órbita prevista y ya sin rumbo fijo alguno, se lance hacia el espacio desconocido.

El creador de la serie fue Irwin Allen quien, en 1998 y como conmemoración a la fecha en la que se ubica la historia, escribió el guión para una película dirigida por Stephen Hopkins y con el mismo título que la serie. Hace muy poco, Netflix anunció un reboot de la serie y ya os podéis imaginar quién será uno de los primeros en verla. (Antonio DV)

 

Friday Night Lights

friday-night-lights

El fútbol americano da pereza. Es complejo, es lento y encima tiene la osadía de llamarse fútbol. Sólo hay algo que dé tanta pereza como el fútbol americano: los adolescentes. Los adolescentes también son complejos, además de inestables y problemáticos. ¿Es posible, entonces, hacer una buena serie con adolescentes sobre fútbol americano? Sí, lo es. Y no sólo es buena, es genial. Se llama Friday Night Lights, se estrenó en NBC en octubre de 2006 y es una de esas ficciones que fueron tratadas injustamente durante su emisión y que el tiempo, lamentablemente, tampoco ha ayudado a colocarlas en el lugar que merecen.

Superado su piloto, en exceso culebronesco, nos encontramos con cinco maravillosas temporadas que hablan de la vida sin reservas y que desnudan a unos personajes marcados por la rutina de un pueblo, Dillon (Texas, forever!), reflejo de una (Norte)América profunda y que vive volcado con su equipo de fútbol, los Panthers. Aunque lo más importante no es lo que sucede cada viernes cuando se enciencen las luces del campo, sino la cruda realidad de algunos de sus jugadores cuando éstas se apagan. Friday Night Lights sigue siendo la serie que miles de personas no saben que se han perdido. Pobres: no conocen al Coach, no han querido abrazar a Matt, no se han tomado una (y mil) birras con Riggins, no se han enamorado de Tami Taylor, no han volado con los pases de Vince, ni han corrido al lado de Luke, ni han gritado aquello de… Clear eyes, full heart, can’t lose! (David Martínez)

 

Sliders

sliders

El 22 de marzo de 1995, cuatro días antes de que la BBC retomara su emblemática “Doctor Who” con el noveno doctor tras un largo hiato, FOX estrenaba Sliders. La serie llegaba a España con el nombre de “Salto al infinito”, y en el más literal y acertado “Deslizadores” en los países hispanohablantes al otro lado del charco, siempre en referencia a que los protagonistas se “deslizan” a través de agujeros interdimensionales. Los doctores son en este caso Quinn Mallory (Jerry O’Connell) y el Profesor Maximillian Arturo (John Rhys-Davies), aunque a diferencia del “inglés” ellos lo hacen por accidente tras un experimento, y su objetivo es volver a la dimensión original que les es propia. Para ello, desarrollan un cronómetro que genera una nueva puerta tras un tiempo azaroso a una dimensión igualmente desconocida. A los dos científicos les acompaña como contrapunto humanístico Wade Wells (Sabrina Lloyd), estudiante de literatura y mejor amiga de Quinn, así como un músico que pasaba por allí, Rembrandt Browm “El Hombre Llorón” (Cleavant Derricks).

¿Y si te encontraras un portal a un universo paralelo? ¿Qué tal si pudieras deslizarte a miles de mundos diferentes donde es el mismo año, y tú eres la misma persona, pero todo lo demás es diferente? ¿Y si después no encontraras el camino a casa? Esta es la premisa de la serie, que en cada episodio nos mostraba un caso de what if, que abarcaba desde temas sociopoliticos a los más científicos e incluso filosóficos. Esas versiones alternativas, los protagonistas las descubrían junto a nosotros, teniendo que superar adversidades como encontrarse con sus alteregos (que podían ser muy diferentes). La serie, bastante popular en un principio, en su tercera temporada tornó más a la acción por presiones de la cadena, que finalmente la desplazó a Syfy para sus dos últimas temporadas (en una época que pocos contaban con el canal, que por entonces se denominaba Sci-fi). En su año final, intentó recuperarse volviendo a la premisa, pero solo el Hombre Llorón quedaba del reparto original tras la sustitución del gran Rhys-Davies (Gimli en las películas del Señor de los anillos, o Sallah en las de Indiana Jones) por una atractiva Kari Wührer (Maggie Beckett) y dejar de contar con el creador y actor protagonista para esa nueva temporada. Esto fue la gota que colmó el vaso del olvido… a diferencia de “El Doctor”, que aún mantiene una salud de hierro. En 2003 reunieron cuatro millones de dólares para ser retomada como película, aunque esto no fue más que una broma. Quizás en un universo alternativo… (Antonio Molina)

 

Secret Diary of a Call Girl

secret-diary

Secret Diary of a Call Girl (Servicio Completo en España) es un increíble placer para el espectador. Sí, me permito hacer un juego de palabras a costa de su temática. El argumento es simple: Hannah, una joven de Londres que trabaja como secretaría de día, por las noches tiene otro trabajo como Belle, una prostituta de alto standing. Se podrían decir mil cosas sobre lo estupenda que es esta serie, pionera de otras como “The Girlfriend Experience” (con la que comparte profesión y duración de los episodios, si bien el tono de la segunda es más serio), que aprovecha la puerta que abrió la protagonista de este texto. Una estupenda Billie Piper, que está genial durante toda la serie (y que dejó Doctor Who para interpretar a la protagonista de esta historia) nos lleva de la mano por la trastienda del mundo de las escorts. Un mundo, como ya podréis imaginar, nada fácil y que esconde un sinfín de peculiaridades o fetiches, además de recelos o envidias.

Todo acompañado con una magnífica ambientación, el toque “único” que tienen las producciones inglesas, unas fabulosas interpretaciones y con algunos secundarios conocidos, como cierto bastardo Bolton -Iwan Rheon- o uno de los rostros que ha sido dueño de la cabina azul más famosa de la televisión –Matt Smith-. A pesar de la corta duración de sus episodios y de la serie (sólo cuatro temporadas de ocho capítulos), es tremendamente entretenida y atrapa con el juego continuo que mantiene con el espectador, al que hace partícipe de todo en cada momento, rompiendo la cuarta pared y siendo Belle la que nos cuenta todo en primera persona. Eso sí, aunque el sexo está presente, se muestra con elegancia sin rozar lo obsceno o desagradable. Sinceramente, si queréis ver una serie interesante, con glamour, con algo diferente que contar, y que no os quite mucho tiempo, decidíos por ésta sin duda. Sucumbiréis a los encantos de Belle… (Pako Silva)

 

Freaks and Geeks

freaks-geeks

Con sólo una temporada de 18 episodios, una prematura cancelación por parte de la NBC ayudó a que Freaks and Geeks se convirtiese en toda una serie de culto. Pero esto no es motivo suficiente para alcanzar ese status. Esta serie está considerada todo un hito dentro del manido género de estudiantes de instituto, principalmente por la elección del casting y por el tratamiento de personajes y guiones. La producción, proveniente de la factoría de Judd Apatow, contó con nombres tan conocidos, no solo en televisión sino también en cine, como James Franco, Seth Rogen, Jason Segel, Linda Cardellini, Samm Levine o Martin Starr. Todos ellos, en sus primeros pasos interpretativos, encarnaron a unos personajes cuidados y muy bien desarrollados, sumergidos en historias adolescentes con un tinte muy real y poco edulcorado (tan dado a aleccionar en este género) que distinguen a Freaks and geeks del resto de las “series de instituto”.

La acción, situada en los primeros 80, transcurre en torno al instituto McKinley y dos grupos de estudiantes: por una parte los Freaks (los “colgados”), alumnos mayores que nos recuerdan a los típicos repetidores malotes; y los Geeks (los “pardillos”), chavales recién llegados al instituto y que responden mas a nuestro concepto de friki (buenos estudiantes y conscientes de ello, obsesionados por Star Wars, los videojuegos y el rol, y la omnipresente televisión), que tratan de abrirse paso en ese nuevo entorno hostil que es el instituto de secundaria. El secreto de la serie está en esos personajes, con los que tarde o temprano terminas sintiéndote identificado de alguna u otra forma (en el caso de Bill, profesando por él un tremendo cariño) y en cómo viven sus historias, tratadas desde un punto de vista realista y que nos hacen ver cómo el estilo de vida americano hace aguas a varios niveles. Desestructuración familiar, apariencias, política, profesores y padres que no dan mas de si, drogas, primeros amores… todo ello desde una óptica real pero no dramatizada (más cerca de la comedia, acaso), es lo que vamos a encontrar en estos 18 episodios. Y sin olvidar la alucinante y potente banda sonora ochentera y rockera, destacando a Rush, Van Halen, The Who, Joan Jett, Deep Purple o Grateful Dead entre muchos otros. DISCO SUCKS! (Fran Pino)

 

Doctor en Alaska

doctor-en-alaska

Hubo un tiempo en el que seguir una serie por televisión era todo un reto. Podías saber más o menos el día de emisión, pero las horas podían variar desde las diez de la noche hasta las doce, sin saber si te enfrentabas a uno o tres capítulos, muchas veces no consecutivos, incluso de distintas temporadas y por supuesto en la segunda cadena. En esas condiciones me enfrenté a Doctor en Alaska, tarea nada fácil hasta que llegué a la conclusión de que era más fácil comprarme los DVD. Así pude descubrir las aventuras del recién licenciado Dr. Fleischman, a quien el Estado de Alaska le financió la carrera y ahora tiene que devolver el crédito con cuatro años de servicio en Cicely, un remoto pueblo en lo más profundo de Alaska con unos 200 habitantes.

La seña de identidad de Northern Exposure era su carácter fantástico, sólo de esta forma se pueden explicar los personajes que poblaban Cicely y las extrañas situaciones que nos contaban con la mayor naturalidad. Al único que al no le cuadraba nada era al pobre Dr. Fleischman…. Por ello, a Doctor en Alaska se la ha comparado, salvando las distancias, con “Cien años de soledad” porque ambas beben del realismo mágico de García Márquez.

En Doctor en Alaska pasaban con total naturalidad por nuestras pantallas el indio que hablaba con los espíritus y que quiere ser chamán (al principio de la serie se carteaba con Scorsese y Bogdanovich, entre otros), el locutor de radio con alusiones frecuentes a los clásicos como Tolstoi y divagaciones filosóficas, la reservada recepcionista (tuvo un novio con el que se comunicaba sin palabras), el rico del pueblo (un antiguo astronauta cuyo sueño era convertir a Cicely en una metrópolis), la excéntrica dueña de la única tienda de Cicely (tiene 80 años y es la jefe de bomberos), o la que sería la novia de Fleischman y cuyos anteriores novios habían muerto en extrañas circunstancias (uno de ellos se durmió en un glaciar y murió congelado). En definitiva, un reparto coral que hizo que todos quisiésemos ir a vivir a Cicely. Por cierto, el alce que aparecía en los títulos de crédito se llamaba Mort. (Paloma Araujo)

 

Crematorio

crematorio

En el baúl de las series olvidadas, en ese lugar de la memoria donde duermen los recuerdos de esas series que nos han encantado pero que, por una cosa u otra, no logramos encontrar, vive una serie española. Un producto nacional. Antes del Ministerio del Tiempo ya había producciones españoles de gran calidad, que merecen ser recordadas y visionadas. Éste es el caso de Crematorio.

Crematorio es la adaptación de la novela homónima de Rafael Chirbes. Sus ocho capítulos nos cuentan una historia de corrupción urbanística en el Levante español. Y como todas las historias tiene un protagonista: Rubén Bertomeu, encarnado por un genial Pepe Sancho que se come la pantalla cada vez que sale a escena. Un antiheroe, un corrupto, un especulador… un ladrón.

Rubén Bertomeu tiene hambre de poder, hambre de dinero, de codicia. Es un vacío que nunca se llena, y siempre quiere más. Su ambición le lleva a la creación de un entramado urbanístico y empresarial donde la única ley es el dinero, donde no hay colores ni partidos, donde no hay lugar para ser escrupuloso. De repente, a este proyecto le surgen grietas y a través de ellas vemos las trampas, la ruptura, la pérdida de la influencia, la venganza y las diferencias familiares.

Crematorio nos lleva a un mundo donde la extorsión, los intereses, los testaferros, los sobornos, el sexo, la mafia, las drogas y la violencia adquieren sentido. Su último capítulo. “No dejamos nada”, nos deja con un final de infarto. Si te decides a darle una oportunidad encontrarás buenos guiones e interpretaciones, con una historia que finaliza justo cuando debe acabar, sin tramas innecesarias ni un metraje excesivo y con una cabecera que te recordará a True Blood. El 2017 es un buen momento para conocer Misent, que es un lugar ficticio pero hay muchos sitios así por la geografía española, para desenterrar cadáveres y poner en tu vida a un capo español. (Birima)

 

Jericho

jericho

Puede que la definición “gran serie” le quede, valga la redundancia, algo grande a Jericho, pero nadie puede negarle el encanto a esta ficción postapocalíptica de CBS que refleja uno de los aspectos más interesantes de este tipo de situaciones dramáticas: cómo se reorganiza la sociedad el día después de la catástrofe, cómo investiga lo sucedido, cómo busca recursos para sobrevivir y, en definitiva, cómo trata de seguir con su día a día después del cambio en el status quo global.

Jericho no tiene grandes actuaciones y más bien tira a “serie B” si hablamos de su presupuesto y de su puesta en escena, pero conecta con la audiencia a partir de una historia sólida (sobre todo en su primera temporada), bien explicada (mezcla el misterio sobre el origen del ataque con la vida de los habitantes de Jericho) y de unos personajes cercanos que se comportan de forma razonable (en serio) tras el apocalipsis. El líder de la comunidad es Jake Green (Skeet Ulrich), hijo del alcalde Johnston (Gerald McRaney), aunque el verdadero motor de la historia es Robert Hawkins (Lennie James), un agente de la CIA que llega a Jericho poco antes del ataque nuclear que arrasa con el país y que dispone de información privilegiada sobre éste.

Jericho se ha convertido en una serie de culto por su doble cancelación: tras la primera temporada, cuando provocó una oleada de quejas (nuts!) que obligó a CBS a producir una segunda temporada, y tras la emisión de los siete episodios de ésta. Siempre fue una gran incomprendida. Netflix, ¿a qué esperas para reanimarla? (David Martínez)


Categorías: Opinión

7 comentarios

  1. Jairo_Lost

    Friday Night Lights sigue siendo una de las mejores series que he visto nunca. Es más, amo el football gracias a ella (antes de la serie no había visto ni un segundo). Pero es lo de menos, aunque aborrezcas el deporte es una maravilla. PD: En su día la vi en VOSE y ahora no consigo encontrarla con unos subtítulos coordinados. Alguien sabe de dónde sacarla?

  2. kmj

    La unica serie española que para mi merece ser nombrada como serie de culto, solo vis a vis se le ha acercado.
    La calidad de la produccion, el reparto con un Pepe Sancho espectacular, la trama y todo ello acompañado de una cabecera con musica de Loquillo, la hacen merecedora de ser mencionada siempre que se habla de series importantes.

  3. Lurki

    Uno se cansa de leer anglicismos innecesarios que solo demuestran que ni dominas el inglés, ni eres lo bastante bueno escribiendo en español. What if no es una expresión intraducible, ¿“que pasaría sí” te esforzaras más y dieras más importancia a como dices las cosas cuando escribes?

  4. edgarcn

    Salvo las de origen español, las demás series son bastantes conocidas y se habla de ellas. Claro, igual depende de a que generación se lo preguntes. Me partió el corazón lo que paso con Sliders, amé esa serie, pero desde que murió el profesor todo fue cuesta abajo :(.

  5. Anónimo

    Friday Night lights fue una muy buena serie de ésas q no deberían terminar… tenia uno q andar buscandolas x todos los canales!

  6. Berta

    Bueno, yo creo que Freaks and Geeks gustó (y gusta) por la ambientación y el tirón nostálgico ochentero, pero con esto “Esta serie está considerada todo un hito dentro del manido género de estudiantes de instituto, principalmente por la elección del casting” no estoy de acuerdo.

    No solo sus temáticas son de lo más normal dentro de las series de instituto (Degrassi y un largo etcétera, independientemente de cómo las traten después), sino que el reparto lo hace de aquella manera…, por no decir mal, directamente, en algunos casos. A ver, ahora porque ya son famosos y conocidillos, pero James Franco hace de, bueno, James Franco, y Jason Segel no puede hacerlo peor, por mucho cariño que uno le tenga a Marshall. De Seth Rogen no se puede decir gran cosa porque sus intervenciones más allá de gruñidos varios son limitadas. Las cosas como son. En lo que sí coincido es en que una de sus grandes bazas es que no son demasiado dramáticos, edulcorados ni excesivamente moralizantes, y eso siempre se agradece.

¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »